14/05/11

Cadenas

Yo era amigo de Maria, Maria era amiga de Pedro, Pedro era amigo de Joaquín, Joaquín era amigo de Mario, Mario de Rafael, Rafael de Sofía, Sofía era amiga de Florencia, Florencia de Susana, Susana de Alberto, Alberto era amigo de Martín, Martín era amigo de José que a su vez era amigo de Carla, Carla era amiga de Catalina, Catalina es mi hermana y mi Padre era su padre, mi padre conocía a mi madre ya que era su esposa, su esposa era mi madre, mi madre era amiga de Mabel, Mabel era amiga de Julia, Julia era amiga de Roberto, Roberto tenía una hija, esa hija era Maria. Yo era amigo de María.

10/05/11

Mañana



Raffaele Bendandi se llamaba el hombre que hace muchos años predijo que en el día de mañana Roma va a ser destruida por un terremoto.

Gran parte del pueblo romano está asustado, otros (siempre los hay) son escépticos. Quizás la mayoría de los habitantes de la capital Italiana ni estén enterados de que alguien creyó leer un destino escrito y que el 11 de Mayo se producirá el trágico desenlace.

Mañana va a ser un día crucial para mí. No es que esté en Roma. Tampoco tengo parientes ahí, y la verdad me importan muy pocos los terremotos en Italia, Japón, China, Madagascar o donde sean, siempre y cuando estén lejos de mi y de mi casa soy mas feliz que Montaner y no me preocupan.

Quiero decir sin embargo que mañana vamos a saber por fin si el destino está escrito, y ese conocimiento no debería ser un dato menor para mortales como usted y yo.

¿Puede una bruja decirnos si las cosas con fulanita van a seguir bien dentro de treinta años? ¿Existe alguien capaz de decirme que número sale el sábado en la quiniela?

Tal vez mañana sea el día en que sepamos que podemos conocer con exactitud la hora de nuestra muerte. Quizás descubrimos que es en vano todo lo que hacemos para intentar cambiar la realidad que nos rodea, ya que solo estamos arrojados a nuestras huellas en el futuro y somos tontos que nos creemos libres y artífices del porvenir.

Es probable que si eso se comprueba sea una jornada profundamente triste para usted y para mí, y vivamos el resto de nuestros días escritos de un modo chato y depresivo.

Sin embargo mañana puede ser también un día milagroso, un día en que Roma caprichosamente se burle de los designios, de los brujos y de las predicciones.
Por primera vez podríamos con certeras pruebas cagarnos en Nostradamus y en Solari Parraviccini. Quizás el 11 de mayo sea el día en que se terminen las conjeturas y empecemos a transitar en la certeza de lo impredecible. Quizás mañana comprobemos de una vez por todas y para siempre que el destino es un abismo ante el cual todos los mortales somos ciegos. La vida sin iluminados ni charlatanes.

Mañana puede ser el día más maravilloso en la historia del mundo: el día en que en Roma no pasó nada.

07/05/11

39º



Hay una especie de euforia en la fiebre. En la agonía estaba ganando la copa mundial del ochenta y seis. Era Maradona y saltaba con la camiseta transpirada, quería también desaparecer. Estoy a favor de la eutanasia cuando tengo gripe.

Me dormí mirando la televisión, sin fuerzas para apagarla, estaba sordo por la congestión. La euforia seguía intacta, tengo que agarrarme los pies y bajarme de un sacudón a la cama. Las luces me encandilaban en medio de una oscuridad cada vez mas profunda y tenía ganas de decir estas palabras.


Estaba sordo, dije, y quería gritar para que me escuches, sin llegar a entender si había una contradicción en esas palabras, una especie de relato fantástico, de naves espaciales, de robots humanoides, de hadas asesinas. Y mi fiebre se enroscaba en recuerdos.

Era yo en el fin del mundo, transpirando y queriendo besarte, levantar la copa o quizás tu mano. Era yo metido en un cuento fantástico de ratones que hablan, de boas gigantes, de hombres buenos, de amores indoloros.

Los dolores no practican ningún credo, tal vez por el pecado de desearte debiera ir al infierno en todas las religiones, quizás ahí estoy, o es la fiebre.

No entiendo si mi cama es un mar de treinta y nueve grados o la punta de tu lengua. Yo pequeño, vos gigante, rodaba en tu saliva, vos eras Dios, yo apenas un relato paralelo en otra parte. No hay peor lugar que nuestro cuerpo en un día de fiebre. Siento que sumo a mi anatomía siglos de soledad.