10/05/11

Mañana



Raffaele Bendandi se llamaba el hombre que hace muchos años predijo que en el día de mañana Roma va a ser destruida por un terremoto.

Gran parte del pueblo romano está asustado, otros (siempre los hay) son escépticos. Quizás la mayoría de los habitantes de la capital Italiana ni estén enterados de que alguien creyó leer un destino escrito y que el 11 de Mayo se producirá el trágico desenlace.

Mañana va a ser un día crucial para mí. No es que esté en Roma. Tampoco tengo parientes ahí, y la verdad me importan muy pocos los terremotos en Italia, Japón, China, Madagascar o donde sean, siempre y cuando estén lejos de mi y de mi casa soy mas feliz que Montaner y no me preocupan.

Quiero decir sin embargo que mañana vamos a saber por fin si el destino está escrito, y ese conocimiento no debería ser un dato menor para mortales como usted y yo.

¿Puede una bruja decirnos si las cosas con fulanita van a seguir bien dentro de treinta años? ¿Existe alguien capaz de decirme que número sale el sábado en la quiniela?

Tal vez mañana sea el día en que sepamos que podemos conocer con exactitud la hora de nuestra muerte. Quizás descubrimos que es en vano todo lo que hacemos para intentar cambiar la realidad que nos rodea, ya que solo estamos arrojados a nuestras huellas en el futuro y somos tontos que nos creemos libres y artífices del porvenir.

Es probable que si eso se comprueba sea una jornada profundamente triste para usted y para mí, y vivamos el resto de nuestros días escritos de un modo chato y depresivo.

Sin embargo mañana puede ser también un día milagroso, un día en que Roma caprichosamente se burle de los designios, de los brujos y de las predicciones.
Por primera vez podríamos con certeras pruebas cagarnos en Nostradamus y en Solari Parraviccini. Quizás el 11 de mayo sea el día en que se terminen las conjeturas y empecemos a transitar en la certeza de lo impredecible. Quizás mañana comprobemos de una vez por todas y para siempre que el destino es un abismo ante el cual todos los mortales somos ciegos. La vida sin iluminados ni charlatanes.

Mañana puede ser el día más maravilloso en la historia del mundo: el día en que en Roma no pasó nada.