22/04/11

Como usar un celular (a la manera de Cortazar)

Para empezar, hay que dejar de lado todo ánimo impaciente. Es perjudicial en estos casos ponerse traje de apurados, sobre todo al momento de abrazar la tecnología con la cual nos hemos peleado por años.

Después de calzarnos la mejor sonrisa, que deberá provenir de la tranquilidad espiritual, buscamos el botón que antecede al encendido, este puede encontrarse en lugares fáciles de acceder, como así también en lugares insólitos, la paciencia en esta etapa será mas fundamental todavía.

Después de echarlo a andar, se debe tener en cuenta las funciones que posee, éstas no podrán superar nunca las del entendimiento propio, asique es fundamental al comprarlo consultar sobre las mismas.

Así por ejemplo, un celular que pueda captar del aire poesías y metáforas, no le será útil al doctor en Matemáticas, al poeta uno que sepa resolver algoritmos sin pestañear, y al comerciante uno que contenga un diccionario de caridad.

Una vez conocidas, aceptadas y sobre todo digeridas las multifunciones, es momento de aprovecharlas, no sin antes entender la peligrosidad que entraña dicho aparato.

Deben saber que cuando se compran un celular se compran más que eso, el objeto es solo anecdótico. Se compran mas que una novedad tecnológica, adquieren un delatador de no menos de dieciséis botones, se compran la necesidad de ser solicitados y la angustia de que nunca suene, la obligación de responder amablemente y la tortura de controlar que la batería nunca se termine del todo en el medio del desierto del Sahara. Se compra también la necesidad de juntar la lista de números mas completa del mundo y el miedo de que te lo roben y tengas que volver a usar al antiquísimo teléfono publico.