
Uno entra en el juego. Los pasos lo llevan a uno, que torpe se encuentra con un molde imaginario que es el molde del pie que camina, con sentido común, uno hace lo único que puede hacer estando en frente de un molde que parece ser de nuestro paso…uno lo pisa. Y cuando ve que efectivamente el molde es del pie de uno (hasta en las grietas más mínimas) uno se precipita con inercia suicida y uno se encuentra caminando. Otra alternativa poco frecuente es el recurso o truco llamado “el frenado”. Consiste en detenerse. Aquí hay que hacer varias acotaciones, en primer lugar por más facilidad que transmita la palabra debo advertir que es un engaño del lenguaje. En segundo lugar, no puedo dejar de advertirles que la estrategia a la que estoy haciendo referencia en este momento tiene efectos colaterales. Uno se pierde de cosas, para ejemplificar debo ordenarles que dejen de leer este texto para siempre exactamente después de este punto seguido. Esto es lo que se pierden, pero claro, como no están leyendo no tiene caso que les siga explicando, y agradezcan que no usé la impunidad que me da el hecho de saber que jamás se fijarán en estas líneas para aprovecharme de la situación e insultarlos: Ratas inmundas. Ahora ustedes mismos deben llegar a la conclusión de que lo peor que puede uno hacer es detenerse. Punto.
1 comentarios:
Qué vá... soy "rata inmunda".
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