viernes 24 de julio de 2009
miércoles 22 de julio de 2009
Paisaje.
martes 23 de junio de 2009
Hormiguitas.

Son como hormiguitas, y no saben que están ahí. Ellos se pelean por todo y creen ingenuos que alguien los mira, que alguien los va a pisar si se portan mal. Y así, nadie se convierte en alguien, y entonces alguien les dirige la vida a esas cositas y les dice que está bien y que está mal. Y así se arma el hormiguero de valentía y de culpa y en nombre de eso se hacen guerras y se hace paz. Pero de golpe les da culpa todo, ya no comen, ya no cojen, ya no dicen, ya no hacen, alguien hace por ellos, hormiguitas tontas, su yo fuera mas grande los pisaría y me divertiría con sus caras feas rodeando el abismo de la incertidumbre que glorifican. Si Dios no muere, morimos nosotros.
martes 24 de marzo de 2009
miércoles 25 de febrero de 2009
Rios y planes.
Después de esfumar el infierno, por el túnel oscuro de la privacidad, recordó cual era su principal preocupación, aparte de espantar demonios.
Tenia que escribir, mutar en letras sus desviaciones antisociales, informar al mundo lo peligroso que era acercarse a el y a sus obsesiones malditas como solía llamarlas.
Estas obsesiones eran un torrente sanguíneo oscuro y espeso que lo rodeaba de pies a cabeza, era el rumor de un río calmo, suave, persistente y pegajoso.
Tomó un papel y frenéticamente se despabiló, escribía con ira, con desesperación, con empeño, encontraba siempre las palabras justas para definir lo imposible, lo fantástico, lo apenas real.
Se rodeaba de espectros que acudían en su auxilio, le murmuraban oraciones, frases, relatos, escribía sin cesar, cinco, diez, ochenta hojas, sin parpadear.
Se detenía por unos segundos, cerraba los ojos del cuerpo, abría los del alma y seguía dibujando letras, párrafos que eran libros.
Consiguió un lugar enorme, casi infinito, para amontonar papeles y más papeles, tinta y acentos, comas y puntos apartes sucesivos.
Después de esfumar el infierno, por el túnel oscuro de la privacidad, recordó cual era su principal preocupación, aparte de espantar demonios. Tenía que vivir.
Tenia que escribir, mutar en letras sus desviaciones antisociales, informar al mundo lo peligroso que era acercarse a el y a sus obsesiones malditas como solía llamarlas.
Estas obsesiones eran un torrente sanguíneo oscuro y espeso que lo rodeaba de pies a cabeza, era el rumor de un río calmo, suave, persistente y pegajoso.
Tomó un papel y frenéticamente se despabiló, escribía con ira, con desesperación, con empeño, encontraba siempre las palabras justas para definir lo imposible, lo fantástico, lo apenas real.
Se rodeaba de espectros que acudían en su auxilio, le murmuraban oraciones, frases, relatos, escribía sin cesar, cinco, diez, ochenta hojas, sin parpadear.
Se detenía por unos segundos, cerraba los ojos del cuerpo, abría los del alma y seguía dibujando letras, párrafos que eran libros.
Consiguió un lugar enorme, casi infinito, para amontonar papeles y más papeles, tinta y acentos, comas y puntos apartes sucesivos.
Después de esfumar el infierno, por el túnel oscuro de la privacidad, recordó cual era su principal preocupación, aparte de espantar demonios. Tenía que vivir.
viernes 13 de febrero de 2009
Amor (a la Manera de Oliverio)
Amor. ¿Como no repetirse? ¿Como no relamerse? ¿Como no asquearse? Melodramático y patético animal de dos patas y dos manos. Amor asqueroso, que se babea y se peina la raya al medio. Amor feo que se da y no se devuelve. Amor que no se recibe y que es amor que se pudre, amor estéril que no es amor según me han dicho. Amor que no son labios, que no es sexo, que no es regalo, que no es caricia. Amor que está exactamente donde a nadie le importa, amor que casi no existe para el mundo. Amor que te miente y te fastidia, amor que te cansa, amor que te hace hacer la tarea, amor que te congela y paraliza, amor que te roba las tres putas palabras que te quedan después del corazón roto. Amor que te cambia y te contamina, amor que se va lejos. Amor que te silencia y te deforma en el espejo. Amor inminente, estoy hablando del amor en serio, con mayúsculas disimuladas y celo escondido, con sangre y ausencia. Amor y punto
Epistemología
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

