19/04/12

LLuvia


La lluvia que corta mis planes
que hidrata los otros
que moja la calle

y                 enoja canoas




La lluvia que viene del cielo
que viejas espanta
que empasta la tierra

y    acopla al cuerpo paraguas




La lluvia eterno retorno
del agua que nunca se escapa
se inundan todos mis sueños

y       basura  desagües  tapan

14/05/11

Cadenas

Yo era amigo de Maria, Maria era amiga de Pedro, Pedro era amigo de Joaquín, Joaquín era amigo de Mario, Mario de Rafael, Rafael de Sofía, Sofía era amiga de Florencia, Florencia de Susana, Susana de Alberto, Alberto era amigo de Martín, Martín era amigo de José que a su vez era amigo de Carla, Carla era amiga de Catalina, Catalina es mi hermana y mi Padre era su padre, mi padre conocía a mi madre ya que era su esposa, su esposa era mi madre, mi madre era amiga de Mabel, Mabel era amiga de Julia, Julia era amiga de Roberto, Roberto tenía una hija, esa hija era Maria. Yo era amigo de María.

10/05/11

Mañana



Raffaele Bendandi se llamaba el hombre que hace muchos años predijo que en el día de mañana Roma va a ser destruida por un terremoto.

Gran parte del pueblo romano está asustado, otros (siempre los hay) son escépticos. Quizás la mayoría de los habitantes de la capital Italiana ni estén enterados de que alguien creyó leer un destino escrito y que el 11 de Mayo se producirá el trágico desenlace.

Mañana va a ser un día crucial para mí. No es que esté en Roma. Tampoco tengo parientes ahí, y la verdad me importan muy pocos los terremotos en Italia, Japón, China, Madagascar o donde sean, siempre y cuando estén lejos de mi y de mi casa soy mas feliz que Montaner y no me preocupan.

Quiero decir sin embargo que mañana vamos a saber por fin si el destino está escrito, y ese conocimiento no debería ser un dato menor para mortales como usted y yo.

¿Puede una bruja decirnos si las cosas con fulanita van a seguir bien dentro de treinta años? ¿Existe alguien capaz de decirme que número sale el sábado en la quiniela?

Tal vez mañana sea el día en que sepamos que podemos conocer con exactitud la hora de nuestra muerte. Quizás descubrimos que es en vano todo lo que hacemos para intentar cambiar la realidad que nos rodea, ya que solo estamos arrojados a nuestras huellas en el futuro y somos tontos que nos creemos libres y artífices del porvenir.

Es probable que si eso se comprueba sea una jornada profundamente triste para usted y para mí, y vivamos el resto de nuestros días escritos de un modo chato y depresivo.

Sin embargo mañana puede ser también un día milagroso, un día en que Roma caprichosamente se burle de los designios, de los brujos y de las predicciones.
Por primera vez podríamos con certeras pruebas cagarnos en Nostradamus y en Solari Parraviccini. Quizás el 11 de mayo sea el día en que se terminen las conjeturas y empecemos a transitar en la certeza de lo impredecible. Quizás mañana comprobemos de una vez por todas y para siempre que el destino es un abismo ante el cual todos los mortales somos ciegos. La vida sin iluminados ni charlatanes.

Mañana puede ser el día más maravilloso en la historia del mundo: el día en que en Roma no pasó nada.

07/05/11

39º



Hay una especie de euforia en la fiebre. En la agonía estaba ganando la copa mundial del ochenta y seis. Era Maradona y saltaba con la camiseta transpirada, quería también desaparecer. Estoy a favor de la eutanasia cuando tengo gripe.

Me dormí mirando la televisión, sin fuerzas para apagarla, estaba sordo por la congestión. La euforia seguía intacta, tengo que agarrarme los pies y bajarme de un sacudón a la cama. Las luces me encandilaban en medio de una oscuridad cada vez mas profunda y tenía ganas de decir estas palabras.


Estaba sordo, dije, y quería gritar para que me escuches, sin llegar a entender si había una contradicción en esas palabras, una especie de relato fantástico, de naves espaciales, de robots humanoides, de hadas asesinas. Y mi fiebre se enroscaba en recuerdos.

Era yo en el fin del mundo, transpirando y queriendo besarte, levantar la copa o quizás tu mano. Era yo metido en un cuento fantástico de ratones que hablan, de boas gigantes, de hombres buenos, de amores indoloros.

Los dolores no practican ningún credo, tal vez por el pecado de desearte debiera ir al infierno en todas las religiones, quizás ahí estoy, o es la fiebre.

No entiendo si mi cama es un mar de treinta y nueve grados o la punta de tu lengua. Yo pequeño, vos gigante, rodaba en tu saliva, vos eras Dios, yo apenas un relato paralelo en otra parte. No hay peor lugar que nuestro cuerpo en un día de fiebre. Siento que sumo a mi anatomía siglos de soledad.

24/04/11

Revelación

No crean que no sé, que nadie lee lo que escribo.

Sacrificios

Una explosión ilumina el cielo y nadie se asusta, ya están acostumbrados. Ese día, esa noche, ya todos saben lo que va a pasar, porque lo que va a pasar es también lo que pasó. Hay un mapa trazado año tras año, nada los sorprende porque caminan embocando sus pies en las huellas que antes ellos mismos dejaron.

El ritual empieza a la hora pactada, pero nunca se sabe cuando acaba, nadie maneja la voluntad del último caprichoso que va a poner su pie fuera del círculo invisible que rodea el altar.

Y empiezan a llegar, y lo de siempre, las sonrisas cómplices o falsas, el saludo que roza la obligación compulsiva y el abrazo débil como pluma, como mierda flotando en el agua, como nada. Las miradas se cruzan y se chocan por segundos para luego fugarse eternamente; desde afuera nunca nadie podrá saber si es la culpa lo que las hace esquivas o la mera vergüenza de pertenecer a la tribu incorrecta.

Todos vienen perfectamente preparados, sus mejores vestiduras celestialmente limpias y planchadas. ¿Acaso alguien sabe lo que traen en esos bolsos? Claro que sí, en determinada etapa del año, todos sabemos lo que va a ocurrir, es un mandato, una obligación o si no el mundo se detiene, deja de llover o diluvia, el sol se apaga y la tierra se transforma en sal y a la mierda todo lo que está vivo. Repito, es una obligación y nadie se cuestiona nada, es así de simple, obediencia debida.

Es hora de los excesos, no hay otro modo de llevar acciones tan aberrantes adelante, entonces beben, se inyectan, muerden, mastican, degluten, para perderse y al mismo tiempo interconectarse; para soportar cuando miran a los ojos a sus víctimas frente al altar. Nadie dice palabra alguna en contra de estos sacrificios que nos remontan a nuestros antepasados bien pasados, Incas, Mayas, Aztecas. Este es el siglo veintiuno, pero no importa, en ocasiones y en días como hoy los sacrificios humanos están a la orden del día, entre pólvora y brasas se puede sentir el olor de la sangre cuando se mezcla con el fuego.

Debo confesarlo por si acaso aún no se dieron cuenta: yo fui parte. Que Dios y la patria me lo demande, pero no usted: vil ser humano mitad lóbulo frontal desarrollado y mitad cerdo erguido. ¡No usted! porque lo veo en sus ojos, porque también lo vi disfrutando de la ceremonia, lo vi obligando a sus hijos a asistir puntualmente al banquete, lo vi desatando una carcajada asquerosa con gusto a vino tinto mientras se acribillaban almas que silenciosas se dejaban estar para morir placidamente.

Y esa otra muerte es la peor de todas, y usted señor fue cómplice una y mil veces, así que guárdese la opinión donde mejor le parezca y déjeme terminar.

No va a faltar, nunca va a faltar la loca despeinada que sorprenda a los mas distraídos con un anuncio falso y todos se conmueven y miran sus relojes ¿ya es hora? Y se doblegan como un arbusto triste ante un viento norte porque el anuncio es una mentira para ablandar los cuerpos, y aún no es la hora y tienen en las lenguas afiladas ese abismo de espera que no los deja tranquilos; están precipitados a la catástrofe, esperan lo inevitable con risas en su boca, feroces bestias increíbles.

Y el momento se acerca, ¡pobre de ti!, segundo a segundo tus venas se llenan de eso que no sabes que es, el aire se tensa y eso afecta a todos y a nadie. Es inevitable, debe ocurrir porque debe ocurrir y eso es lo más trágico.

Ya es media noche y todos alzan sus copas ¡Feliz navidad! Y siento los bigotes sudados de mi tía que al mismo tiempo raspa mi mejilla y me dice felicidades.

22/04/11

Como usar un celular (a la manera de Cortazar)

Para empezar, hay que dejar de lado todo ánimo impaciente. Es perjudicial en estos casos ponerse traje de apurados, sobre todo al momento de abrazar la tecnología con la cual nos hemos peleado por años.

Después de calzarnos la mejor sonrisa, que deberá provenir de la tranquilidad espiritual, buscamos el botón que antecede al encendido, este puede encontrarse en lugares fáciles de acceder, como así también en lugares insólitos, la paciencia en esta etapa será mas fundamental todavía.

Después de echarlo a andar, se debe tener en cuenta las funciones que posee, éstas no podrán superar nunca las del entendimiento propio, asique es fundamental al comprarlo consultar sobre las mismas.

Así por ejemplo, un celular que pueda captar del aire poesías y metáforas, no le será útil al doctor en Matemáticas, al poeta uno que sepa resolver algoritmos sin pestañear, y al comerciante uno que contenga un diccionario de caridad.

Una vez conocidas, aceptadas y sobre todo digeridas las multifunciones, es momento de aprovecharlas, no sin antes entender la peligrosidad que entraña dicho aparato.

Deben saber que cuando se compran un celular se compran más que eso, el objeto es solo anecdótico. Se compran mas que una novedad tecnológica, adquieren un delatador de no menos de dieciséis botones, se compran la necesidad de ser solicitados y la angustia de que nunca suene, la obligación de responder amablemente y la tortura de controlar que la batería nunca se termine del todo en el medio del desierto del Sahara. Se compra también la necesidad de juntar la lista de números mas completa del mundo y el miedo de que te lo roben y tengas que volver a usar al antiquísimo teléfono publico.

Palabras

Podría decir de ella
que no es monotemática
y quisiera tenerla entre mis cosas
(egoísta)
siempre al alcance de mi mano.

Y podría preguntarle
si puede con sus rulos
fabricar una red inmensa
y atraparme para siempre
en su presencia irrepetible
siglos si hace falta.

Y podría verla hablar en esa sinfonía
que escucho con los ojos
en esos movimientos que parecen escaparse
de sus gestos
de sus manos
de sus labios
de su vergüenza.

Y las palabras que salen de su boca
dibujan el camino que termina en la quimera
palabras que queman las naves
en cada oído
en cada papel.

Palabras que se rompen crocantes
palabras escritas sin errores
palabras…
poemas andantes
con la suerte de alojarse segundos antes en su paladar.


Y no es su naríz.
Y no es su pelo.
Es ella y punto.

Ella, secreto mío
que a veces no es lo que parece
y remonta inconclusa
y se pierde con las nubes que no tienen memoria
(y se cuelga)

Y no es su elegancia desordenada.
y no su sensualidad implícita.
Es ella y punto.

Y a veces hasta me gustan sus canciones
o descuartiza mi voluntad de oyente cansado
mi brusquedad de escucha indiferente
y mi musical retórica aburrida cae en su trampa.

Y si bien debería ser pecado tanta armonía muda
me gusta cuando callas
y el silencio se transforma en preludio inexorable
de tus palabras en un círculo infinito.

¿Y si sos el Paraná?
y en el insomnio estás entre mis dedos
como arena y agua te escapás
y no hay palabras
que acudan a tu encierro.


26/01/10

Lejos

Es como que el amor ya estaba
de otra vida esperando agazapado
y el contacto con tus ojos abrió el abismo.

Y el amor saltó, loco, ciego
torpe, inmaduro, kamikaze, celoso

Y aún sigue cayendo sin encontrar tus brazos hoy nuevos
o los de ayer
o los de mañana.

Y ese mismo amor trasunta muchos cuerpos
hoy aquí, al día siguiente en otra parte.

Y aunque caiga y se golpee
y creas que está muerto
mi amor sigue aquí
y vos tan lejos.

(Instrucciones para ver)

1) Despertarse.
2) Sacarse la modorra y estirarse.
3) Predisponer el alma para que se acople sin problemas a las cosas que vienen a la vista (no siempre serán cosas de nuestro agrado)
4) Abrir los ojos.
5) Disfrutar (o no) del paisaje (dependerá el mismo de situaciones tal vez resueltas en la noche anterior).
6) Esta etapa ya no es parte del procedimiento si no mas bien el acto mismo de ver.