Podría decir de ella
que no es monotemática
y quisiera tenerla entre mis cosas
(egoísta)
siempre al alcance de mi mano.
Y podría preguntarle
si puede con sus rulos
fabricar una red inmensa
y atraparme para siempre
en su presencia irrepetible
siglos si hace falta.
Y podría verla hablar en esa sinfonía
que escucho con los ojos
en esos movimientos que parecen escaparse
de sus gestos
de sus manos
de sus labios
de su vergüenza.
Y las palabras que salen de su boca
dibujan el camino que termina en la quimera
palabras que queman las naves
en cada oído
en cada papel.
Palabras que se rompen crocantes
palabras escritas sin errores
palabras…
poemas andantes
con la suerte de alojarse segundos antes en su paladar.
Y no es su naríz.
Y no es su pelo.
Es ella y punto.
Ella, secreto mío
que a veces no es lo que parece
y remonta inconclusa
y se pierde con las nubes que no tienen memoria
(y se cuelga)
Y no es su elegancia desordenada.
y no su sensualidad implícita.
Es ella y punto.
Y a veces hasta me gustan sus canciones
o descuartiza mi voluntad de oyente cansado
mi brusquedad de escucha indiferente
y mi musical retórica aburrida cae en su trampa.
Y si bien debería ser pecado tanta armonía muda
me gusta cuando callas
y el silencio se transforma en preludio inexorable
de tus palabras en un círculo infinito.
¿Y si sos el Paraná?
y en el insomnio estás entre mis dedos
como arena y agua te escapás
y no hay palabras
que acudan a tu encierro.
26/01/10